Domingo, 24 de diciembre de 2006
Hoy es Nochebuena.

Angelito Es por lo que mis recuerdos son condicionados a los d?as de mi infancia en la que celebr?bamos esta peculiar fiesta.
Pese al car?cter agn?stico de mi padre, siempre he apreciado algo m?gico en este d?a. No lo sabr?a definir, pero algo inusual flota en el ambiente durante la Navidad.
De chico es natural que el ambiente que te rodea te lleve a pensar que algo especial sucede; las reuniones familiares, la compra de art?culos poco comunes: turr?n, mazap?n, peladillas..., la preparaci?n de mi madre de las uvas de Fin de A?o, (adelant?ndose a la subida de los precios, las desprend?a de los racimos dej?ndolas los rabos y luego las introduc?a en botellas de an?s, en un caldo mezcla de esta bebida y agua, que el ?ltimo d?a del a?o, antes de las campanadas sacaba para ponerlas en los platos en un n?mero de doce). Estaban de lujuria.
Los turrones eran del duro y el blando, no como actualmente que los hay de todos los componentes y sabores. Las bolas eran sustituidas por bombones envueltos en esta?o plateado de varios colores, a los que se ensartaban con alambre y se colgaban de la l?mpara, en forma de adorno navide?o (cuando sub?a la temperatura se ablandaba el chocolate y se desprend?a de su engarce, cayendo, como ocasional man? encima de la mesa, para regocijo y satisfacci?n de los comensales).
No recuerdo ninguna Nochebuena sin bronca en casa. Motivada, la mayor?a de las veces, por la tardanza de mi padre en volver a casa a comer, pues primero lo celebraba con sus compa?eros de trabajo.
No obstante pronto desaparec?an las malas caras y eran sustituidas por los nervios de mi madre al preparar la cena, que requer?a toda su imaginaci?n culinaria para que pareciera especial lo mismo que se com?a habitualmente, precedido, en todo caso, de la "Sopa al cuarto de hora", que inclu?a huevo duro, alguna chirla y una gamba en cada plato.
Cuando se encargaba ella sola de prepararla no exist?a mayor problema que el o?rla refunfu?ar por el "tiro" de la cocina, que avivaba en?rgicamente con un soplillo (parecido a un abanico pero de hoja de palma seca y mango de madera), intentando que braseara el carb?n de "almendra", que conten?a m?s tierra prensada que carb?n, por lo que su combusti?n era siempre problem?tica, pero cuando nos junt?bamos con mis t?as y t?os, ya estaba liada, pues cada una ten?a una forma diferente de prepara la citada sopa, que si yo lo hago as?, que no eches ahora el arroz, que tu no sabes, pues t? menos, que -yo me voy a mi casa-, pues que te den por c... .
Mientras, los hombres decid?an ir a la taberna de enfrente, retir?ndose de la refriega, por lo que pronto, al notar su ausencia, se convert?an en el nuevo motivo de enfado.
-Mira ?stos, no se preocupan de nada. Nosotras aqu?, pel?ndonos las pesta?as en el fog?n y ellos, hala, a divertirse. ??es que son unos borrachuzos!!-.
Tal estrategia apacentaba los ?nimos que se hac?an de nuevo festivos con el regreso de los varones y el inicio de la "cena de gala".
M?s tarde, la copita, el caf? de "recuelo" (si lo hab?a) y el turr?n, seguido del canto de villancicos y la siempre bien celebrada intervenci?n de mi abuela Pilar, que se disfrazaba de hombre con el "mono" de trabajo de mi padre. Baile a golpe de gram?fono y juego de cartas hasta la madrugada remataban aquellas entra?ables fiestas agridulces y sobre todo m?gicas.
He sentido de nuevo esa magia en mis hijos, en sus juegos, en el canto de villancicos, vi?ndoles preparar el ?bel?n? colocando las figuritas con gran atenci?n. Al principio Miguel, seguido de cerca por Yolanda, su hermana, a?os mas tarde ayudado por ella, sin que esta colaboraci?n suscitara las rega?inas que otros juegos provocaban, y cuando Miguel se cas?, Yolanda continu? la tradici?n belenista, con todo recogimiento, como si de un rito se tratase.
Tambi?n se adorna el abeto, no por ser de tradici?n anglosajona, con menos ilusi?n. Eso s?, siempre ha sido de pl?stico, m?s por econom?a que por ecolog?a y sobre todo por practicidad.
Para mi, desde mi pragmatismo, creo que estas fiestas son unas m?s, dentro del calendario. No siento nostalgia ni me da por repasar mentalmente los "viejos tiempos" recordando a los que ya se fueron. Cualquier d?a es bueno para rememorar los buenos y malos momentos vividos con tus parientes m?s queridos, no tiene por que ser en el d?a de la Nochebuena, precisamente.
No obstante, percibo a mi alrededor un ambiente m?s entra?able y sereno en cuanto a nuestras relaciones familiares, me siento m?s proclive a la emoci?n, el ver a mi familia contenta, reunida, o?r cantar los villancicos reviejos, que se hacen nuevos interpretados por mis nietos, me hacen sentir los ojos como lagos y mi garganta atenazada. A eso le llamo yo "la magia".
No se ni me importa mucho saber si una noche como esa, hace 2.007 a?os, naci? el Hijo de Dios, pero si se que esa noche, cada a?o, reverdece el cari?o entre nosotros, d?ndole nueva savia, como la primavera a las plantas y eso para mi es m?s que suficiente.

Publicado por AMB43 @ 18:21
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