Martes, 14 de agosto de 2007
Es lo que he hecho durante mis vacaciones de verano, dado que el tiempo no acompa?aba como para disfrutar en la playa, pues los constantes vientos del Norte no nos han abandonado en la cornisa cant?brica, nos hemos dedicado a hacer turismo por todo el litoral, adentr?ndonos tambi?n en las Vascongadas, que no visitaba desde mi m?s tierna edad.
As? que, con prop?sito y oportunidad nos acercamos a la localidad de Azpeitia, all? pas? tres veranos, esos que duraban tres meses, y no las escasas dos semanas actuales, lo que te permit?a asegurar que conoc?as el lugar y a sus gentes.
Mi primer contacto con el remoto pasado fue en la Bas?lica de San Ignacio de Loyola, precioso templo que sorprende por su grandiosidad a la que de ni?o me llevaban mis padres de campestre paseo, bordeando manzaneras de la variedad conocida como ?reineta?, en las que, aprovechando el recorrido y no existiendo vallado ni obst?culo para acceder a los frutales, hac?amos acopio de tan preciado fruto.
Parece que a?n oigo a mi madre gritar (sin duda para evitar suspicacias en alg?n propietario) ?coged de las ca?das...?, siendo que ella eleg?a las m?s lozanas y sabrosas de las que colgaban de los ?rboles.
La casa natal de San Ignacio la recordaba, no con detalle, pues hay que tener en cuenta que, por aqu?l entonces, yo contaba con unos siete a nueve a?os, pero s? en su conjunto, sobre todo en lo que se refiere al entarimado de madera noble de sus escaleras, aunque ech? en falta, en el remate de una de ellas, una ampolla en la que, en aqu?l tiempo, se aseguraba que conten?a sangre de la Virgen, deben de haberla retirado, pues aquello no se lo cre?a nadie.
Pregunt? en ?Informaci?n? si me podr?an orientar de c?mo llegar a la zona en la que, en aqu?l entonces, nos aloj?bamos y con m?s buena voluntad que conocimientos (hay que tener en cuenta que hace casi sesenta a?os) y con la ayuda de un plano de la zona, me indicaron d?nde podr?a ubicarse la fonda o en lo que se hubiera convertido.
Yo recordaba que estaba situada en una plaza, d?nde hab?a en sus inmediaciones una iglesia y un front?n, as? que con estos datos y otros que me aportaron nos dirigimos al lugar.
Lo mejor en estos casos es dejar el coche aparcado y callejear. As? llegamos a una plaza en la que hay un quiosco de m?sica, una plaza, en la que se ubica el ayuntamiento y otro caser?n blasonado, que desconozco su utilidad pues todas las indicaciones est?n en euskera y, al desembocar en una calle posterior ?zas!, se dispararon mis recuerdos, sent? en mi interior que nos acerc?bamos al lugar en el que hab?a disfrutado tanto con mis juegos infantiles, seguimos con la ilusi?n propia del reencuentro y llegamos a la iglesia, que es ni m?s ni menos que la Parroquia de San Sebasti?n, junto a ella est? la plaza antes mencionada y la fachada en la que, sin duda, estaba situada la fonda y que ahora puede ser o una tienda de electrodom?sticos o alguna de las tabernas de las que jalonan la plaza. All? estaba tambi?n el front?n, donde yo hac?a mis ?pinitos? de pelotari y que ahora est? cubierto, precedido de una estatua a pie de calle que representa a un ?casero? tirando del ronzal de una vaca y que antes no exist?a.
No es este el espacio para contar todas mis vivencias de aquellos tiempos, mis amigos, las personas que, sent?ndome en sus rodillas me ense?aban el idioma ?vascuence? en aquel tiempo, los buenos momentos que vivimos con aquella familia de fondistas que se convirti? en la nuestra, las fiestas, la calidad de los alimentos que disfrutamos, en fin toda una historia, mejor dicho, un retazo de mi ni?ez m?s feliz y que tuve la dicha de vivir en este pueblo tan entra?able.

Publicado por AMB43 @ 10:48
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