La noche de Fin de Año
es diferente, más festiva, menos familiar. Es un acontecimiento general para el mundo occidental. Es una energía positiva liberada por millones de seres en el mundo, tiene, por tanto, que influir de algún modo en nuestras vidas. Posiblemente esto nos lleve al convencimiento de que el comienzo de cada año es algo crucial y por eso formulamos el deseo de cambiar. Es un hito, el comienzo de otra etapa en la que seremos de otro modo, dejaremos de fumar o comeremos menos, trataremos mejor a nuestros semejantes, ahorraremos más o gastaremos mejor y, sobre todo, tendremos más suerte. ¿superstición?, no lo creo. Pienso que esa energía positiva liberada, nos lleva a la conclusión de que hay que aprovecharla en algo positivo y que nuestros propósitos no caerán en terreno baldío y, por tanto, darán el fruto tan ansiado: Paz, trabajo, cariño, salud y algunos eurillos en el próximo sorteo de la lotería de "El Niño".
¡¡chin chin con todos y a la salud de todos!!