lunes, 06 de noviembre de 2006
cuando ocurrió el desastre del 11-S, ya vaticiné que lo que estaba en gran peligro de desaparición eran las libertades individuales y, poco a poco, se van cumpliendo mis negros presagios.

En aras de una mayor seguridad, los gobiernos que se caracterizaban por ser los adalides de la libertad, cada vez son más restrictivos y conculcadores de la misma. Miriadas de cámaras vigilan los movimientos de los ciudadanos registrando cualquier movimiento o manifestación y archivando sus imágenes para ser minuciosamente investigadas, toma de huellas dactilares, incluso del iris ocular, formularios que recogen en su cuestionario situaciones respecto a la religión, ideas políticas y salud del individuo que trata de pasar sus fronteras.

Y aún no lo hemos visto todo. Le toca hoy el turno a las restricciones aéreas en cuanto a portar artículos de tocador, medicinas o alimentos. Precisamente ahora que durante los vuelos no te ofrecen ni agua, nos quitan la posibilidad de hacernos un suculento bocadillo con productos tan elementales y tan nutritivos como el camembert o el foie-grass.

Payaso Para reir, por no llorar.

Publicado por Desconocido @ 19:33
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Publicado por Alalluna
miércoles, 08 de noviembre de 2006 | 13:41
Y lo que queda todavía por llegar, mejor será que nos vayamos acostumbrando lo mejor posible a los cambios porque los tiempos están cambiando a marchas aceleradas; es una pena, pero desgraciadamente, cada día andamos menos tranquilos por la calle. Besos