Hay muchas clases de silencios, el que tiene más cualidades, a mi juicio, es el que se produce entre dos personas que se aman, que tienen un millón de cosas que decirse pero que no les es necesario romperlo para comunicar sus sentimientos. Con un gesto, un entrelazado de manos, una mirada, un silencio se pueden manifestar infinidad de emociones.
También se puede guardar silencio. Qué definición más exacta "guardar silencio". Es como atesorar algo preciado, el silencio adquiere aquí una identidad propia: "el silencio es mío y lo guardo por prudencia, por respeto, por no herir a los que me rodean".
Hay silencios culpables, ominosos, crules, tantos como comportamientos podemos asumir los humanos en nuestra relación con los demás. De estos no voy a escribir de momento, pues no vienen al caso.
El de ayer era necesario guardarlo, pues cualquier frase al respecto quedaría eclipsada por la magnitud de lo que la provoca. Está todo dicho, por lo que es mejor guardar nuestras emociones en ese preciado recipiente, tan frágil, sutil y tenue: el silencio.