-Una comisión teológica entregó al Papa sus conclusiones sobre este lugar sobrenatural condenado a desaparecer, mientras el purgatorio se convierte en estado de purificación.
El limbo ya no es lo que era. Se supone, o así se ha creído durante siglos, que estaba abarrotado de niños muertos antes de ser bautizados ("limbus parvulorum") y también de los miles de millones de humanos que tuvieron la desgracia de nacer antes que Cristo y no habían sido mala gente, los justos ("limbus petrum"). Siendo el primer "homo sapiens", por lo que se sabe de momento, de 200.000 años antes de esa fecha y el primer homínido de cinco millones de años más atrás, el limbo debería ser el lugar intangible con la más espesa densidad de población del mundo conocido.
Estas maquinaciones han dominado la lógica de la fe católica hasta hace poco, más que nada para encajar las piezas, pero en el Vaticano han pensado que quizá va siendo hora de revisar este etéreo concepto. Una comisión teológica internacional compuesta por treinta expertos lleva más de un año pensando sobre ello, por encargo de Juan Pablo II, y ayer entregaron al Papa sus conclusiones. Todo apunta a que el limbo se va a disolver en la nada de forma tan silenciosa como había surgido, aunque estos señores tendrán que dar una explicación convincente a los católicos, y ése será el punto más interesante del documento.