rindo homenaje a todas las mujeres, madres o no, trabajadoras y abnegadas que, llevan el peso de una familia, cualquiera que sea su situación laboral y algunas, incluso, soportando malos tratos, físicos y/o morales de sus parejas.
Terminemos con esta lacra social y cruel, basada en la caduca patria potestad, que otorgaba a la mujer un carácter de puro objeto sexual y reproductor, por tanto, propiedad del marido.
Rompamos con ello, educando a nuestros hijos en la certeza de una igualdad entre sexos y un respeto hacia nuestros semejantes.